Cambio de nevera en Pössl 2Win S Plus

En esta entrada explicamos nuestra experiencia con el cambio de nevera en nuestra camper Pössl 2win S Plus, y que, como veréis fue toda una aventura.

Antes de nada, os situamos con la ubicación de la nevera en la camper: va instalada en el lado izquierdo de la puerta de entrada, debajo de la encimera de la cocina. El modelo que instalan de serie, es la Dometic RC10.4P.10. Este modelo viene con el cuadro de control instalado en el frontal de la cocina, justo detrás del grifo, lo que ya te da pistas de que el diseñador no le ha dado mucho a la olla, porque al abrir la tapa de los fogones, el cuadro de control queda oculto detrás del cristal y hace mal contacto con el teclado táctil. Lo primero que llama la atención es que, haciendo este tipo de encajes tan justos y con medidas poco corrientes, se aseguran de que no puedas cambiar el modelo de nevera y tengas que acabar recurriendo a su marca, pero, como veréis, nosotros lo conseguimos.

A nosotros, esta nevera Dometic nunca nos funcionó bien. Para empezar, la bandeja de recogidas de agua, no hacia su función y el agua iba cayendo en la parte inferior de la nevera, hasta que acababa saliendo al exterior, o sea, al suelo.  De hecho, el agua fue filtrando a través de un tornillo que une una madera de sujeción —la que va debajo la nevera—, el cual, estaba completamente oxidado. Desde entonces, en esa zona, el suelo de la autocaravana cruje al pisar. Claro está que habrá filtrado agua, pero eso es harina de otro costal. A todo esto, el vendedor estaba al corriente de nuestras inquietudes con la nevera, ya que, en ese momento estaba en garantía, pero, por lo visto, no les parecía que tuviera ninguna avería.

La pesadilla no acaba ahí… La puerta de esta nevera era “ultra moderna” porque se podía abrir desde fuera de la camper, es decir, se puede abrir tanto por un lado de la puerta como por el otro. Pues bien, como es de esperar, este sistema “tan moderno” no funciona nada bien, pero no lo digo yo, me lo dice el propio servicio técnico Dometic. Tuvieron que hacer una formación específica para entender el mecanismo de la dichosa puerta y por qué no cierra bien.

Me recomendaron hacer varias cosas:

  1. Ponerle vaselina a la goma de la puerta.
  2. Sacar la puerta de la nevera para que se la queden ellos unos días y probar a poner peso encima, ya que salen algo torcidas (¿?).
  3. Ponerle un cable alrededor de la puerta, previamente calentado para dilatar la goma.

Vamos, lo normal en una nevera nueva de trinca…

No penséis que todo acaba aquí. Además de lo anterior, la nevera, para ser de compresor, nunca ha enfriado bien. Hay que tener en cuenta que esta nevera alcanza los 1.600€ de precio, o sea, que te gastas una pasta en algo que se supone que no te va a dar problemas, pero te da muchos más que una de tercera mano.

A pesar de todo, durante el primer año y medio de vida de la nevera, fuimos trampeando como pudimos: limpiando el sobrante de agua a diario; asegurándonos de cerrar la puerta por las cuatro esquinas; procurando no llenarla demasiado para que no se “cansara”; en verano, para que no se escapara el frío, abríamos y cerrábamos la nevera a una velocidad que parecía que hubiera dentro un cocodrilo…Vamos, una pesadilla.

Pero, a partir del año y medio, la cosa se complica. En pleno verano en Costa Brava, limpiando el condensador, veo unas gotas que supuran por el tubo de cobre que sale de la nevera —ni voy a explicar la odisea para asomarme al dichoso tubo—.  Parecía agua con un poco de aceite. Entretanto, la nevera iba tirando porque le quité el congelador extraíble, para que no tuviera que esforzarse en congelar… (si, si…en pleno verano a 40 grados). Decidí llamar al vendedor de la autocaravana y me comentaron que estaban preparando la Feria del Caravaning de Barcelona y que preguntaría a sus conocidos de Dometic, pero, vamos, que no me preocupara porque “si enfría no tiene por qué pasar nada” —lo que se conoce como dar largas—. Esta no fue la única llamada, sino que fueron varias y cada vez con más preocupación.

Mientras no me daban solución, yo fui controlando la fuga como pude, sin tener ni pajolera idea, claro, pero más o menos la nevera iba enfriando. Decidí contactar, por mi cuenta, con la marca Dometic, a través de un formulario de contacto. La respuesta más que previsible “tienes que ir al servicio técnico de tu zona”.  Para esa fecha, la nevera ya no tenía garantía, la cual había expirado hacía pocos días. Llamé a atención al cliente, directamente, para comentar mi caso y no sólo no hicieron nada por ayudarme, sino que, de malas maneras, se encargaron de dejarme muy claro que, si no estaba en período de garantía, tenía que pagarlo yo. ¿¿Cómo?? Llevaba meses hablando de esta avería con el vendedor, quien conocía perfectamente mi situación, pero al hacerlo por teléfono, no tenían ninguna constancia de eso, por lo tanto, te fastidias y punto.

A pesar de todo, quería agotar todas las opciones que tuviera, así que contacté con el servicio técnico “Dometic” porque la nevera no iba bien y el compresor no paraba nunca, siempre estaba en funcionamiento y nos daba miedo que se prendiera fuego. Cuando nos dieron hora, nos comentaron que teníamos que dejar la camper allí, pero como vivimos en ella, llegamos al acuerdo de que desmontarían la nevera y se la quedarían allí para revisarla. Esto fue un miércoles y nosotros, mientras, nos fuimos al área de autocaravanas de la mima ciudad.

Mis comentarios sobre la nevera fueron literalmente los siguientes:

«La nevera enfría, pero no para el compresor. Lleva funcionando unos días sin parar, y la puerta nos aseguramos de que esté siempre bien cerrada. Somos bastantes cuidadosos con la camper».

Proceden a revisarla y me comentan que el tubo de la salida de la nevera está roto y por eso pierde líquido refrigerante. Nos dan un presupuesto de unos 450€ por soldar el tubo por un frigorista ajeno al taller, que lo hacía como una especie de “favor”. Ni siquiera nos daban garantía de reparación —de hecho, en la factura que nos dieron después de hacer la reparación, pusieron literalmente que si con esa reparación, la nevera seguía sin funcionar, no podían hacer nada más—. O sea, durará lo que dure.

Cometimos el error de aceptar el presupuesto, ya que estábamos desesperados y agotados con la nevera de las narices y pensamos que, antes de comprar una nueva nevera con el pastón que valen, preferimos intentar una reparación a ver si tenemos la suerte de que nos dure, por lo menos, un año. Error.

Dos días después —tras preguntar varias veces por ella— nos dicen que ya está arreglada y que nos la podemos llevar. ¡Estábamos super contentos! No había ido tan mal…Ya in situ, me la montaron mal, como 5 centímetros fuera del hueco. Al decírselo, lo corrigieron en el mismo momento, les pagué, incluso con propina —que, si lo llego a saber, le iba a dar propina Rita— y seguimos con nuestra ruta.

Ese mismo día, desde que nos fuimos del taller, el compresor no paró ni una sola vez. Intranquilo, me quedé casi toda la noche en vela y la nevera que no paraba. Decido mirar lo que habían reparado y por poco no me da algo cuando veo que el tramo de tubo lo habían dejado exactamente igual.  Enseguida me di cuenta de me habían tomado el pelo, pero bien. Y no voy a poner la ubicación del taller porque ni siquiera quiero hacerles la mínima publicidad, aunque sea mala.

Al día siguiente, llamo a un frigorista muy conocido que hace neveras de compresor a 12 voltios, para explicarle mi situación y me comenta que me puede poner un regulador manual por unos 70€. Quedé al lunes siguiente para ir a ponerle el regulador manual, porque ya no sabía qué hacer.

Fui a hablar con el frigorista, en persona, y tras pensarlo detenidamente, decidimos comprar una nevera nueva, en lugar de continuar reparándola. Os preguntareis por qué no volví al taller que me la arregló. Pues bien, les reclamé y la respuesta fue que la volviera a llevar para ver lo que le pasaba, ya que, la nevera salió del taller perfectamente. MENTIRA. ¿Cómo iba a llevar otra vez la nevera al taller que me había engañado con la reparación? Además, tengo que decir que, no era la primera vez que me reparaban algo, pues ya tuve una experiencia previa con el calentador Truma —que da para otra entrada— y sabía, de sobras, que no me iban a arreglar absolutamente nada porque no saben o porque no quieren. Me da igual. Incluso nos planteamos denunciarles, pero no quisimos meternos en otro berenjenal porque lo que queríamos era solucionar el problema de una vez.

Nos pusimos manos a la obra a buscar nevera nueva. Otra odisea…Pero únicamente queríamos olvidar el tema y tener una nevera en condiciones que hiciera su función. Y empezamos con otra aventura, porque, como dije al principio, la marca hace el hueco justo para que quepa únicamente su nevera, así que, era un reto encontrar otra que cupiera en el hueco. Como anécdota: llamaras donde llamaras, nadie quería venderte nada porque estaban todos en la Feria del Caravaning de Barcelona, lo que nos resultó absurdo y totalmente ridículo querer comprar y no poder. Así funcionamos…

Al final, volvimos al frigorista con el que contacté y a quien le compré la Vitrifrigo Slim 90, que cabe perfecta en mi hueco. Gracias a este hombre, que me ayudó incluso a instalarla y me ajustó el precio tanto como pudo.

A día de hoy, estamos super contentos con la nevera Vitrifrigo. Cierra perfectamente, sin tantas modernidades estúpidas, enfría estupendamente y no saca agua, excepto el agua de condensación por el desagüe adecuado.

Quiero destacar que el frigorista me ayudó desde el primer momento, contestándome por cualquier vía que yo le preguntaba, cosa que no hizo ni el vendedor, ni la marca, ni atención al cliente ni nadie.

Es curioso que, tras acabar la Feria del Caravaning, nadie me llamó por el tema de la nevera ni contestaron ninguno de mis correos. Sigo sin entender, cómo puede ser que haya tantas ganas de vender y que, después, nadie responde por las averías o reparaciones de las autocaravanas que venden. Creo que la atención al cliente debe mejorar mucho en este país, porque los que pagamos en su día por un producto tan caro, tenemos derecho a disfrutarlo y a que nos atiendan como es debido en caso de reparación o avería de cualquiera de sus componentes.

He vivido situaciones que rozan el absurdo con talleres y marcas y, al final, te queda una sensación muy amarga de que no quieren que vayas con problemas porque les es más fácil vender algo nuevo que pararse a solucionar un problema de alguien, que sigue siendo su cliente. Muchas veces, te quitan las ganas de comprarte nada sólo por la mala gestión posventa.

Hasta aquí esta larga historia, que espero pueda ayudar a más de uno que se encuentre en la misma situación. Por lo menos, entre nosotros, podemos echarnos un cable.   

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